Durante varios meses, la artista Nathalie Mohadjer tomó fotografías en un refugio para personas sin hogar en Weimar. Pasó mucho tiempo con los residentes, pero nunca trató de ocultar su identidad como visitante externo. Por tanto, sus fotografías sugieren a la vez cercanía y distancia. El espectador puede sentir en ellos una ambivalencia tan fascinante como conmovedora.