Temas como la prostitución se convierten en perniciosos cuando un sistema o una sociedad al servicio de ese sistema así lo identifican, y no existen sin un contexto legal que defina los límites de lo que es públicamente visible. El sexo pasa a convertirse en un modo de control.
El cuerpo de la prostituta es un campo de batalla donde lucha y se defiende en una pesadilla eterna de pixel y oscuridad.