Entre 2002 y 2003, Donovan Wylie pasó casi cien días fotografiando el interior de la prisión de Maze. A través de su historia de protestas, huelgas de hambre y fugas, esta prisión, que alberga prisioneros tanto republicanos como leales, se convirtió en sinónimo del conflicto de Irlanda del Norte. Después del acuerdo de paz de Belfast en 1998, los reclusos fueron liberados gradualmente, pero el Laberinto permaneció abierto.
Wylie fue entonces el único fotógrafo al que se le concedió acceso oficial e ilimitado al lugar, cuando comenzó la demolición de la prisión, que simboliza el fin del conflicto en 2007. Grabó sistemáticamente su desaparición. Las fotografías que documentan este período se dividen en cuatro secciones, cada una de las cuales representa una “capa” de la prisión: los muros internos, los distintos tipos de cercas, los bloques H y, finalmente, los muros perimetrales, que revelan el paisaje externo. Con el tiempo, este espacio que alguna vez estuvo cerrado se reintegra al mundo exterior.