Para esta serie, Charlotte Lybeer fotografió a miembros belgas, holandeses, franceses y alemanes del 'furry fandom', un movimiento que se dio a conocer a finales de los años 80, en los albores de Internet, a través de los foros de Usenet. Los adultos se transforman en animales antropomórficos vistiendo disfraces de peluche. El tÃtulo de la serie evoca los cuentos de hadas y hace referencia a su propio lenguaje inventado. Cuando algo en el mundo peludo es fantástico, lo llaman furtástico, un cabbit es una combinación de gato y conejo, etc. Ella fotografÃa a los sujetos en sus propias salas de estar. Los personajes aparecen como
actores en un escenario, en el marco de la realidad cotidiana. Aunque sus fotografÃas tienen un carácter documental y utilizan un lenguaje visual sencillo, la autora concede gran importancia a sus elecciones estéticas, especialmente a través del encuadre.