Soft Touch reelabora imágenes extraídas de varias revistas y reformateadas en un álbum de pegatinas donde lo que queda se convierte en un comentario sobre el uso de la empatía dentro de la fotografía y su economía de distribución masiva.
Considerando las prácticas de consumo y recolección de imágenes, el libro destaca un interés cultural en el horror que la fotografía puede aplicar en sus temas negados: biometría, pixelación, ofuscación y barras de censura.
Al dar acceso a un álbum ya recopilado y lleno, Soft Touch se convierte en una metaexperiencia de recopilar lo que otro alguna vez recopiló y, como consecuencia, en una práctica fotográfica contemporánea de acumulación.