La "América" de Alejandro Marote, vista a través de la lente de "Santa Bárbara", es un lugar que pende de un hilo. Hay varias imágenes en el libro, mirando hacia la calle, tomadas desde lo alto de un edificio. En otros tiempos más felices, podría haber disfrutado de su perspectiva dinámica. "Guau, qué geniales", podría pensar. Pero en el contexto de 2016, no pude evitar imaginar al fotógrafo como un tirador solitario y amargado, observando a su próxima víctima a través de la mira de un rifle, ansioso por apretar el gatillo y llevar el drama a su desenlace natural.