Su publicación recoge una selección de retratos realizados en estudios chinos entre los años treinta y ochenta. El retrato de cuerpo entero, en el que el sujeto es fotografiado de pies a cabeza frente a un fondo específico, es tan antiguo como la fotografía de retrato misma. Pero en el caso chino, para abaratar los costes de este tipo de retratos, los estudios fotográficos propondrían un formato vertical nunca antes visto, en el que el marco restringía al sujeto a permanecer erguido con los brazos a lo largo del cuerpo. El resultado fue una impresión en plata, una especie de pequeño ataúd fotográfico, con un tamaño promedio de 7 cm de alto por 2, 5 cm de ancho, ya sea en blanco y negro o coloreado a mano.