Para Musuk Nolte y Leslie Searles, el blanco y negro es un medio formal para mezclar los tiempos que coexisten en su país. Su Perú está en medio de la oscuridad; esta puede ser la única manera de sugerir la extensión de lo que desconocen. La narración de su encuentro con sus pares peruanos es, sin duda, la prueba de su propia alteridad, la imposibilidad de llenar los oscuros vacíos de la historia. Sus imágenes surgen de las sombras. Son escenas iluminadas por luciérnagas simbólicas que vuelan y se detienen, aparentemente dictadas por motivaciones y directrices aleatorias. Lo mismo ocurre con su historia: fragmentaria y aleatoria, fascinante y apasionada: breve.