Pocos días después de comprar mi primera Rolleiflex, paseando por una casa en construcción, me detuve ante unas maderas apilonadas en un rincón. Entre restos de encofrados y puntas de alambre sobresalía del caos aparente una escalera armada con restos de tablones. Comencé a tomar fotografías de techos volados, vigas, mallas y clavos. Este libro es un homenaje los albañiles, héroes anónimos de la construcción. - T. Casademunt