"A menudo sabemos que las cosas están ahí, pero en la oscuridad no podemos verlas. Cuando colocamos un foco, salen a la superficie y se vuelven reales. Eso es exactamente lo que hace la terapia. Cuando iluminamos los contenidos del inconsciente, se vuelven reales, posibles, controlables”, afirma. “La noche es la metáfora ideal para intentar comprender nuestros misterios más profundos. En el pasado, algunas tribus indígenas creían que las estrellas eran en realidad perforaciones en el cielo. A través de estos agujeros era posible vislumbrar otros mundos iluminados además de la Tierra. Me muevo todo el tiempo entre lo real y lo imaginario. A través de mis imágenes intentó aprehender mi universo interior y exterior.