La producción fotográfica de Manuel Carrillo no es tan conocida como la de Manuel Álvarez Bravo y Edward Weston, sus contemporáneos en México y Estados Unidos, respectivamente, pero su prestigio como maestro de la fotografía tradicional (ahora clásica) es indiscutible. Sus impresiones en gelatina de plata, de hermosa factura, son testimonio de un maestro de la imagen que aborda su tema con admiración.
En Mi Querido México, Manuel Carrillo muestra su amor por su país natal, su gente, su paisaje, sus iglesias, su arquitectura e incluso sus animales. Muestra la fuerza, la belleza y la dignidad del pueblo mexicano. En su obra, vemos el ciclo de la vida y expresiones convincentes que abarcan un amplio espectro de emociones y sentimientos que conforman la condición humana. Esta publicación, sin duda, ampliará el conocimiento y la apreciación de la obra de Manuel Carrillo y de su amado México.