Plademunt intenta analizar nuestra capacidad de destruir o modificar nuestro entorno de modo radical, agresiva o discretamente, cazando la absurdidad de una excavadora en el desierto o unos postes en un paisaje desolado. Son tan raros los espacios naturales que no han sido contaminados por la mano del hombre que el fotógrafo coloca ante la magnificencia de un paisaje una docena de filas de sillas para que conviertan ese paisaje maravilloso en espectaculo insólito. Al mismo tiempo no se puede esconder el interés de Plademunt por la inmensidad de los espacios naturales y por su magnificencia.