Madres e hijas se sientan, una al lado de la otra, durante quince minutos en silencio, frente a un espejo a través del cual son fotografiadas. Para Lacan, la devastación se origina en una demanda infinita de amor entre la niña y su madre que establece la subjetividad femenina. En esta serie de Paula Huven, el rostro de la madre y el rostro de la hija, instancias de una intimidad abrumadora, también se convierten en absoluta extrañeza. Además de las fotografías, el libro consta de fichas de contacto sobre el proceso de trabajo y textos críticos de Carolina Junqueira dos Santos y Maria Angélica Melendi.