Casita de turrón nos sumerge en un imaginario misterioso donde realidad y ficción se entretejen de formas lúdicas e inquietantes, como las tramas que contienen las imágenes. El proyecto sigue durante años el crecimiento de los sobrinos del autor hasta el tránsito de la infancia a la adolescencia, entrelazándola con la evocación de sus propios recuerdos de esa compleja e intensa etapa de la vida. Los niños se transforman en personajes misteriosos dentro de escenarios construidos por tramas y patrones, de colores intensos, donde lo cotidiano se convierte en fantástico e inquietante. Capas que cubren y develan diferentes niveles de la realidad y de la identidad, construyendo y deconstruyendo fantasía y verdad como tramas que se integran y dispersan constantemente.