Krukhaug toma fotografías nocturnas, capturando los tranquilos paisajes urbanos de ciudades de Noruega, Rusia y Londres. Estos paisajes familiares y cotidianos son transformados por el ojo del fotógrafo, recordando al espectador que en realidad no existen lugares mundanos en el mundo, sólo nuestras perspectivas cansadas y ictéricas de ellos.