Después de una ruptura familiar, la vida cambia, pero hay vínculos que duran toda la vida. En este caso, el fotógrafo capta la relación con su hijo y al mismo tiempo el caótico y amenazante mundo exterior que lo rodea. Con una intención esencialmente autobiográfica, la obra de Martín se construye como un álbum antifamiliar, donde el ideal y el estereotipo dan paso a una fotografía directa, sin pose ni adornos.