Mirar y creer es un proyecto fotográfico en escenarios urbanos de dos megalópolis emblemáticas de América Latina, Ciudad de México y Buenos Aires, nos devela las nuevas religiosidades en las precarias y efímeras comunidades de lo urbano. La devoción se define por su carácter íntimo, los espíritus son invisibles, la religiosidad no se deja fotografiar. Lo que podemos aspirar a mirar es lo que de ella se materializa y manifiesta en público, sus actos y huellas en la vida cotidiana, los rostros y cuerpos que la practican. Veremos en las series de Frida Hartz y Verónica Mastrosimone, de las cuales se muestran aquí fragmentos, que las visiones distan de ser homogéneas. Su escenario son dos de las megalópolis emblemáticas de América Latina, la Ciudad de México y Buenos Aires. Son ciudades efervescentes e hipermodernas, sin duda, a la vez que desbordadas y fragmentadas por pobrezas y exclusiones.