Todo pueblo que se precie como tal tiene su fiesta. Sin ritual no hay comunidad; sin ruptura de las normas, aunque sea por unos días, no se puede mantener el orden establecido. La fiesta ha de cumplirse, el ritual debe continuar su ciclo: los vasos se vacían, volverán a ser colmados cuando la Tierra, en torno al Sol, complete otro giro. Dios en el cielo; pero aquí abajo, por si acaso, la fuchina llena las copas.